Seis establecimientos han sufrido hurtos en apenas cinco días en el municipio del Guadalhorce. El Ayuntamiento responde con un plan inmediato: en tres semanas empezarán a funcionar cámaras de vigilancia repartidas por todo el término municipal, incluidas las barriadas más alejadas del casco urbano.
Félix Lozano, alcalde de Pizarra, compareció esta mañana junto al concejal de Seguridad, Vicente Castro, para transmitir un mensaje claro a vecinos y comerciantes. «Se está trabajando en ello y pronto se verán resultados», aseguró el primer edil, que destacó la coordinación permanente con la Policía Local y la Guardia Civil para identificar a los autores de estos hechos.
Los afectados coinciden en un detalle llamativo: el destrozo causado al forzar puertas o escaparates supera con frecuencia el valor del botín sustraído. Los delincuentes actúan rápido, casi siempre de madrugada, y buscan principalmente efectivo en cajas registradoras además de bebidas alcohólicas de fácil transporte.
Cámaras que identifican matrículas en todo el municipio
El dispositivo tecnológico que se instalará en las próximas semanas no solo grabará imágenes. Las nuevas cámaras contarán con capacidad para leer y registrar todas las matrículas de vehículos que circulen por calles y accesos principales. Una medida disuasoria que, según fuentes municipales, ya ha demostrado su eficacia en otros municipios de la provincia.
El Consistorio ha decidido no revelar públicamente los puntos exactos de instalación. Una decisión técnica para evitar que los dispositivos sean neutralizados antes de entrar en funcionamiento. Lo que sí adelantó Lozano es que la cobertura será amplia: desde el centro histórico hasta barriadas como Santa Amalia o Las Viñas, pasando por los polígonos industriales de menor densidad comercial.
Consejos prácticos que van más allá del discurso
El alcalde no se limitó a anunciar medidas institucionales. En su intervención dio indicaciones concretas que cualquier comerciante puede aplicar desde hoy mismo. «Si una puerta tiene dos cerraduras, echen las dos», recomendó. Un consejo sencillo que muchos tenderos pasan por alto en el día a día.
Los establecimientos más vulnerables suelen ser aquellos de fácil acceso: kioscos con escaparates amplios, papelerías en esquinas o pequeños bares con puertas antiguas. Los autores utilizan herramientas básicas de ferretería —palancas, alicates o destornilladores reforzados— para forzar puntos débiles en cuestión de minutos.
Quienes ya han sufrido un intento fallido destacan la importancia de activar siempre las alarmas, aunque el local esté cerrado solo unas horas. También recomiendan retirar el efectivo de la caja al finalizar la jornada y dejar visible el cartel de «sin dinero en caja» durante la noche. Pequeños gestos que, en la práctica, disuaden a quienes buscan un golpe rápido sin complicaciones.
Colaboración ciudadana: el otro pilar del plan
Más allá de la tecnología y las fuerzas de seguridad, el Ayuntamiento apela a la vigilancia vecinal como elemento clave. No se trata de patrullas ciudadanas ni iniciativas que puedan generar tensión. Simplemente, prestar atención a movimientos extraños cerca de comercios cerrados y avisar sin demora.
Las autoridades recuerdan tres vías para reportar incidencias: el teléfono de la Policía Local (952 48 36 36), el de la Guardia Civil (952 48 30 74) o el 112 para emergencias. Una llamada anónima que describa un vehículo estacionado en doble fila frente a un comercio cerrado a las tres de la madrugada puede ser la diferencia entre un robo consumado y un intento frustrado.
¿Merece la pena molestar por una sospecha? Los agentes locales son claros: mejor una llamada de más que una de menos. En los últimos días, varias detenciones en municipios limítrofes se han producido gracias a avisos ciudadanos que, en un primer momento, parecían simples corazonadas.
Un problema que no es exclusivo de Pizarra
El fenómeno de los hurtos exprés en pequeños comercios se ha extendido por diversos municipios del interior de Málaga durante los primeros meses de 2026. Grupos itinerantes aprovechan la menor vigilancia nocturna en localidades de tamaño medio para actuar con rapidez y desplazarse a otra zona antes de que las fuerzas de seguridad puedan reaccionar.
Lo que diferencia a Pizarra en esta coyuntura es la respuesta inmediata del Consistorio. Mientras otros ayuntamientos optan por comunicados genéricos, el equipo de gobierno ha puesto fecha concreta a la solución tecnológica —tres semanas— y ha ofrecido recomendaciones aplicables desde el primer momento. Un enfoque que busca tranquilizar sin crear falsas expectativas.
El refuerzo de seguridad llega en un momento delicado para el tejido comercial local. Muchos pequeños negocios aún se recuperan de los efectos económicos de meses anteriores y no pueden asumir pérdidas adicionales, ni siquiera las derivadas de reparar una puerta forzada o sustituir un escaparate roto.
Próximos pasos y seguimiento
El Ayuntamiento dará cuenta pública del avance en la instalación de cámaras mediante comunicados. También se prevé una nueva reunión de la Junta Local de Seguridad para evaluar si las medidas están teniendo el efecto disuasorio esperado.
Mientras tanto, comerciantes y vecinos tienen en sus manos herramientas sencillas pero efectivas: cerraduras dobles echadas, alarmas activadas y ojos atentos. Porque al final, la seguridad en un pueblo como Pizarra sigue dependiendo, en buena medida, de la complicidad entre instituciones y ciudadanía.

Juan Antonio Fernández es redactor, aprendiz de fotógrafo y apasionado del marketing digital y del SEO. Redactor y editor en Revista Valle del Guadalhorce, donde cuento la vida de los pueblos de la comarca y ayudo a dar visibilidad a negocios y asociaciones locales. También trabajo como diseñador web y consultor en Diseño Web Coín, acompañando a empresas de la comarca en su camino digital.
