En esta entrevista a Salvador Macías de Gastro Cortijo Benítez, el emprendedor coino detrás de una pizzería artesanal y obrador de panes únicos en el Valle del Guadalhorce nos abre las puertas de su proyecto innovador. Desde sus masas digestivas con fermentación lenta hasta su apasionada presencia en redes sociales, Salvador comparte su trayectoria personal, los secretos de su cocina local y sus visiones futuras para enriquecer la gastronomía de Coín.
¿Puedes contarnos un poco sobre ti, tu trayectoria personal y qué te motivó a dedicarte a la gastronomía en el Valle del Guadalhorce?
Soy Salvador, y todo lo que hago nace de una conexión muy profunda con mi tierra y con mi historia. Crecí aquí, entre campo, vivencias sencillas y una forma de entender la vida muy ligada a lo natural.
Mi camino no empezó directamente en la gastronomía, pero sí en la observación. Con el tiempo entendí que la alimentación tenía mucho más peso del que nos habían contado. No es solo comer, es cómo te sientes, cómo piensas, cómo vives.
Ahí fue donde todo cambió. Empecé a investigar, a probar, a equivocarme muchas veces… hasta que encontré un sentido real en lo que hacía.

¿Cómo surgió la idea de Gastro Cortijo Benítez y qué te inspiró a combinar pizzería con un obrador de panes y masas especiales?
Gastro Cortijo Benítez nace de una necesidad interior. No quería hacer “otra pizzería más”.
Quería crear algo diferente, algo que tuviera verdad.
La pizza fue el vehículo perfecto porque es algo cercano, que todo el mundo entiende. Pero detrás de eso, construí un obrador donde la masa es la protagonista.
No vendo solo pizzas o pan. Ofrezco una forma distinta de entender lo que comemos.
¿Qué hace único a tus pizzas artesanas, especialmente en cuanto a las masas digestivas con fermentación larga y maduración en frío?

La base de todo es la masa.
Trabajamos con fermentaciones largas, con muy poca levadura, respetando los tiempos. Eso cambia completamente el producto: lo hace más ligero, más digestivo y más honesto.
Una masa bien trabajada no necesita esconderse detrás de ingredientes. Se sostiene por sí sola.
Y cuando el cuerpo lo nota… ya no hay vuelta atrás.¡
¿Por qué decidiste aventurarte a investigar masas y cuál ha sido el mayor reto en ese proceso?
Porque sentía que había algo que no cuadraba en la forma en la que se estaba haciendo el pan.
El mayor reto ha sido desaprender. Quitar ruido. Salir de lo rápido y lo fácil para volver a lo esencial.
Y también sostenerlo… porque ir a contracorriente no siempre es cómodo.
Háblanos de tus masas peculiares: ¿qué ingredientes usas, como harina integral, espelta o carbón vegetal, y por qué priorizas la digestión?


Trabajo con harinas ecológicas, espelta, mezclas de cereales y también ingredientes como el carbón vegetal activo.
Cada ingrediente tiene un sentido.
No busco hacer algo llamativo, busco que el cuerpo lo agradezca. Por eso priorizo la digestión. Porque si algo no sienta bien, por muy bonito que sea, no tiene sentido.
¿Cómo gestionas tu actividad en redes sociales (Facebook e Instagram) y qué estrategias sigues para mostrar tus productos?

Las redes para mí no son una vitrina, son una conversación.
Comparto lo que hago, lo que pienso y lo que voy descubriendo. Sin filtros.
La estrategia es sencilla: ser real. Cuando muestras verdad, la gente conecta.
¿Qué impacto han tenido las redes en tu negocio, en términos de ventas, clientes fieles o conexión con la comunidad?
Han sido clave.
No solo a nivel de ventas, sino para crear una comunidad. Hay personas que no vienen solo a comprar, vienen porque sienten que forman parte de algo.
Y eso no se compra, se construye día a día.
¿Cómo valoras la gastronomía tradicional del Valle del Guadalhorce y de Coín en particular?

Es un tesoro.
Platos como las sopas jervías o el pan cateto no son recetas, son historia viva. El problema es que muchas veces se han perdido las formas de hacerlos.
Mi trabajo también es ese: recuperar ese valor y darle continuidad desde el respeto.
¿En qué medida incorporas productos locales, como aguacates o cereales y harinas del valle, en tus pizzas y panes?
Siempre que puedo, sí.
Tiene todo el sentido trabajar con lo que tienes cerca. No solo por calidad, sino por coherencia.
Cuando un producto nace en tu entorno, hay una conexión que se nota.

¿De dónde sacas las ideas para innovar en masas y recetas: experimentos propios, tradiciones locales o influencias externas?
De todo.
De pruebas, de errores, de tradiciones, de lo que leo, de lo que siento… pero sobre todo de escuchar.
La masa habla. Y cuando empiezas a entenderla, te guía.
¿Dónde y cómo puede contactar la gente contigo (dirección, teléfono, horarios de recogida) para pedir pizzas, panes o servicios?

Estamos en Calle La Jimena, 6 – Coín.
Horarios:
• Jueves y sábado: 12:00 a 14:00 / 19:30 a 22:30
• Viernes: 19:30 a 22:30
Trabajamos por encargo, a través de redes y grupos, para poder respetar los tiempos de cada elaboración.
¿Proyectos futuros de Gastro Cortijo Benítez?
Seguir creciendo, pero con sentido.
Reducir ruido, centrarme en lo importante y seguir investigando masas que aporten valor real a las personas.
No busco ser más grande, busco ser mejor.
¿Hay algo más que quieras compartir con los lectores de la Revista Valle del Guadalhorce que no te hayamos preguntado?

Sí.
El pan no es un producto cualquiera.
Es algo que entra en tu cuerpo todos los días. Y eso debería hacernos reflexionar.
Estamos muy desconectados de lo que comemos, y recuperar esa conexión puede cambiar mucho más de lo que pensamos.
El susurro del pan está ahí… solo hay que aprender a escucharlo.

Redactor, aprendiz de fotógrafo y apasionado del marketing digital y del SEO. Redactor y editor en Revista Valle del Guadalhorce, donde cuento la vida de los pueblos de la comarca y ayudo a dar visibilidad a negocios y asociaciones locales. También trabajo como diseñador web y consultor en Diseño Web Málaga, acompañando a empresas de la comarca en su camino digital.
