En el corazón del Valle del Guadalhorce, la Coordinadora en Defensa de Río Grande alza la voz contra el proyecto de la presa de Cerro Blanco. Vecinos de Coín y Guaro, junto a agricultores y ecologistas, advierten que esta obra sepultaría el último río vivo de la comarca, sin resolver las inundaciones crónicas en Cártama. La Junta licita un estudio de viabilidad por 50.000 euros, reviviendo un plan de los noventa que divide opiniones en Málaga.
Cabe destacar que el río Grande, entre Coín y Guaro, fluye natural y no ha inundado viviendas ni causado tragedias, gracias a su bosque de ribera que frena avenidas y retiene sedimentos, según evidencias científicas.
Alerta por estudio de viabilidad y falsos mitos
La Junta de Andalucía acelera el trámite, con el consejero Ramón Fernández-Pacheco impulsándolo en Aquaforum 2026, pese al rechazo local. En la comarca, el debate crece tras riadas en Estación de Cártama y Doña Ana, donde el Guadalhorce superó récords de 5,77 metros en diciembre 2025. ¿Servirá una presa de hormigón en un futuro de DANAs intensas por cambio climático?
El doctor Antonio Gallegos Reina, profesor de Geografía en la Universidad de Málaga y experto nacional en riesgos, critica el modelo ingenieril: las presas regulan avenidas menores, pero en intensas exigen desembalses que agravan desastres. Por ejemplo, la presa de Casasola no evitó inundaciones en Campanillas, pese a su diseño específico, repitiendo anegaciones pese a reparaciones por 2,1 millones.
Fracasos pasados: dragados y presas ineficaces
En la comarca, los 12 millones invertidos en dragar el Guadalhorce resultaron inútiles: tras crecidas invernales, el agua anegó Doña Ana y La Estación con igual fuerza, acelerando solo la corriente aguas abajo. Estudios confirman que sedimentos regresan naturalmente, haciendo vana la lucha contra la naturaleza.
La Coordinadora denuncia injusticia: sacrificar vega productiva de Málaga, expulsando familias agricultoras de Coín, por una “falsa seguridad” que fomenta urbanizar zonas vulnerables.
Soluciones basadas en la naturaleza para el valle
Frente al hormigón, expertos proponen restaurar bosques de ribera, dar espacio al río y recargar acuíferos del Bajo Guadalhorce, cinco veces más amplios que embalses y sin evaporación. Iñaki Alday, catedrático en Tulane y pionero en renaturalización, urge: “Hacer sitio a los ríos para desbordes controlados, compatibilizando seguridad y ecología“.
- Restaurar vegetación autóctona: frena agua, retiene sedimentos, fomenta biodiversidad y turismo local.
- Espacios de inundación planificada: como en Valencia post-DANA, convirtiendo zonas de riesgo en verdes amortiguadores.
- Ordenación territorial: reubicar dignamente familias de Doña Ana, con fondos públicos.
Más baratas, efectivas y resilientes, generan empleo en senderismo y naturaleza.
La Coordinadora llama a Junta, Confederación Hidrográfica y ayuntamientos a un debate participativo con ciencia malagueña. En el Valle del Guadalhorce, ¿repetiremos errores o apostaremos por un río vivo?
Nota de prensa completa en: Río Grande Vivo.

Redactor, aprendiz de fotógrafo y apasionado del marketing digital y del SEO. Redactor y editor en Revista Valle del Guadalhorce, donde cuento la vida de los pueblos de la comarca y ayudo a dar visibilidad a negocios y asociaciones locales. También trabajo como diseñador web y consultor en Diseño Web Málaga, acompañando a empresas de la comarca en su camino digital.
