En Álora, el Ayuntamiento celebra la retirada definitiva de las grandes plantas fotovoltaicas vinculadas al proyecto FV Zalea, que en conjunto sumaban en torno a 120 MW entre distintas fases. La empresa promotora ha desistido formalmente de la ampliación de 71,4 MW y el Ministerio ha aceptado ese paso atrás en una resolución de 24 de marzo de 2026, publicada en el Boletín Oficial del Estado a comienzos de abril.
El alcalde Francisco Jesús Martínez Subires lo resumía así en un acto público reciente: “Por fin lo podemos decir harto y claro. Las empresas han retirado los proyectos y el Ministerio lo ha hecho oficial. Las megaplantas fotovoltaicas no se van a construir”.
La primera teniente de alcalde, Desirée Cortés Rodríguez, subrayó el esfuerzo colectivo que hay detrás de ese resultado: “Hemos ganado la batalla. Han sido meses de lucha, de trabajo, de unión y esfuerzo. Vecinos, ayuntamientos y asociaciones como Alora Solar. Gracias a todos por vuestro trabajo”. Esa victoria llega tras años de alegaciones, informes desfavorables y recursos administrativos por parte de los consistorios de Álora y Casarabonela, que veían en las megaplantas una amenaza directa para el paisaje agrario y para la forma de vida en el entorno del valle.
Mientras tanto, en Coín, la película es diferente: en la zona de La Jara han comenzado a verse materiales y maquinaria para levantar los macroproyectos de Orla Solar, después de que se declarara la utilidad pública y se activaran expropiaciones sobre fincas rústicas.
Retirada oficial de las megaplantas en Álora y Casarabonela
En el caso de Álora, el punto de inflexión llegó con la aceptación del desistimiento de la ampliación de FV Zalea, una planta fotovoltaica de 71,4 MW proyectada entre los términos de Álora, Pizarra y Casarabonela. La resolución del Ministerio competente en materia de energía, firmada el 24 de marzo de 2026, deja sin efecto el trámite de autorización y archiva el expediente, lo que en la práctica tumba uno de los grandes macroproyectos que pendían sobre el Valle del Guadalhorce.
La decisión se suma a los obstáculos urbanísticos que ya había encontrado la planta inicial de FV Zalea, autorizada años atrás con una potencia cercana a los 121,8 MW y muy cuestionada por su impacto.
El alcalde Francisco Jesús Martínez Subires ha insistido en que la posición del Ayuntamiento fue clara desde el primer momento. “Teníamos claro lo que estaba en juego. Nuestro entorno, nuestra agricultura y nuestra forma de vida. Nos prometían progreso, pero el progreso no era para nosotros, era para ellos”, afirmó en una de sus intervenciones ante vecinos y colectivos.
En la comarca, el mensaje ha calado porque, detrás de las cifras, había cientos de hectáreas de olivar, pastos y monte bajo que podían quedar cubiertas de placas y viales de servicio. Esa marcha atrás supone un alivio para agricultores y ganaderos del entorno de Zalea y refuerza la idea de que los municipios pequeños pueden condicionar grandes expedientes energéticos cuando se coordinan.

Avances controvertidos en Coín: el caso de La Jara
Si miramos hacia Coín, el escenario es casi el inverso. Allí los macroproyectos Orla Solar I y Orla Solar II, con una potencia global cercana a los 120 MW, siguen su curso tras obtener la declaración de utilidad pública. Esa figura administrativa permite la expropiación forzosa de fincas rústicas en la zona de La Jara, tradicionalmente ligada a cultivos de secano y a pequeñas explotaciones agrícolas.
En las últimas semanas se han visto materiales, postes y estructuras que anticipan la llegada masiva de placas, un cambio radical para un paraje que muchos vecinos siguen viendo como su “granero”.
Vecinos y asociaciones llevan meses advirtiendo del impacto que estos proyectos pueden tener sobre la disponibilidad de agua, la conectividad ecológica y la propia identidad agrícola del municipio. Desde Álora, la primera teniente de alcalde Desirée Cortés ha lanzado un mensaje que resuena también al otro lado del río: “Desde el primer momento no nos callamos, no nos rendimos, alzamos la voz. Y así vamos a seguir trabajando por el futuro que Álora merece”. En Coín, la lucha continúa con nuevas alegaciones, reuniones informativas y una vigilancia estrecha de los pasos que dan la empresa promotora y las distintas administraciones implicadas.
Las líneas de alta tensión que sostienen los macroproyectos
Por encima de cada finca expropiada hay un mapa de cables que ya va tomando forma. La resolución sobre la línea aérea de alta tensión LAAT 220‑400 kV SET Álora‑SE Cártama describe un trazado que cruza los términos de Álora, Pizarra y Cártama para llevar la energía de varios macroproyectos hasta la gran subestación de Cártama, ya integrada en la red estatal.
En la práctica, esa especie de autovía eléctrica es la que dará salida a plantas como Orla Solar I, con 69,14 MW declarados de utilidad pública en Coín, y a Orla Solar II, de 49,11 MW, conectando La Jara y su paisaje agrícola con la red de transporte a través de subestaciones como la futura SET Lomas 30/220 kV. Las torres y conductores de alta tensión se convierten así en el hilo invisible que cose juntos varios proyectos repartidos por el valle.
Contexto en la comarca del Valle del Guadalhorce
En la comarca no todo se resume a Álora y Coín. En el entorno del Valle de Abdalajís y el vecino término de Álora, por ejemplo, avanzan en paralelo varios megaparques que suman más de 300 MW entre Antequera, Campillos y el propio valle, con expedientes de ocupación de fincas tramitados en los boletines oficiales en los últimos meses.
Esa especie de cinturón energético alrededor del Guadalhorce refuerza la inquietud en pueblos como Pizarra, Cártama o Almogía, muy pendientes de cada nueva línea de evacuación y de cómo pueda condicionar su paisaje agrario y sus recursos hídricos.
El Valle suma tensiones similares en esos municipios, con planes que vecinos y ayuntamientos consideran difíciles de encajar con la protección del suelo agrícola y con la ordenación territorial que reclaman para la zona. Renovables sí, pero no a costa de la tierra fértil, repiten una y otra vez representantes municipales y plataformas ciudadanas. La primera teniente de alcalde de Álora, Desirée Cortés, lo resume en sus intervenciones públicas: la unión de ayuntamientos y vecinos ha marcado la diferencia frente a los proyectos más agresivos, y se plantea como hoja de ruta para lo que aún está en fase de tramitación.
- Álora: desistimiento oficial de parte del macroproyecto vinculado a FV Zalea, con la ampliación de 71,4 MW archivada.
- Coín: expropiaciones activas y presencia de materiales en La Jara para las plantas de Orla Solar.
- Valle de Abdalajís: grandes instalaciones en tramitación, con alegaciones vecinales y municipales en marcha.
Impacto para los vecinos y próximos pasos
Para los agricultores del Valle del Guadalhorce, todo este movimiento se traduce en algo muy concreto: seguridad o incertidumbre sobre sus fincas y su horizonte laboral. En Álora, muchos productores respiran aliviados al saber que las grandes plataformas de placas no se levantarán sobre los suelos donde hoy crecen olivos, cítricos y almendros.
En Coín, en cambio, buena parte de la energía se está volcando en organizarse, compartir información y seguir peleando en el terreno administrativo, con nuevas alegaciones y propuestas alternativas sobre la mesa.
Los ayuntamientos de la comarca han asumido que el debate no va solo de potencia instalada, sino de modelo de territorio y de cuánto control quieren tener sobre las infraestructuras energéticas que atraviesan sus campos. De cara a los próximos meses, se esperan nuevas resoluciones sobre líneas de evacuación y sobre proyectos que aún siguen en fase de tramitación en el entorno de Pizarra, Cártama o el propio Valle de Abdalajís.
Desde los consistorios se recuerda a los vecinos que la información actualizada seguirá estando disponible a través de los canales oficiales municipales y de los boletines oficiales, claves para entender cómo evoluciona la situación de los macroproyectos fotovoltaicos en el Valle del Guadalhorce en 2026.
Fotografía: Fran Alfonseca.

Redactor, aprendiz de fotógrafo y apasionado del marketing digital y del SEO. Redactor y editor en Revista Valle del Guadalhorce, donde cuento la vida de los pueblos de la comarca y ayudo a dar visibilidad a negocios y asociaciones locales. También trabajo como diseñador web y consultor en Diseño Web Málaga, acompañando a empresas de la comarca en su camino digital.
