El Valle del Guadalhorce se posiciona como referente de turismo regenerativo en Málaga
El Valle del Guadalhorce emerge como uno de los territorios mejor preparados de la provincia de Málaga para liderar la transformación hacia el turismo regenerativo, una tendencia que marca el sector turístico español en 2025. Esta comarca malagueña reúne condiciones únicas que la sitúan en ventaja frente a otros destinos: más del 75% de su suelo es agrícola con producción ecológica en constante crecimiento, actúa como corredor verde entre espacios protegidos de alto valor ambiental, y cuenta con una red consolidada de productores locales comprometidos con la sostenibilidad. El turismo regenerativo va más allá del sostenible al buscar dejar los destinos en mejor estado que antes de la visita turística, restaurando ecosistemas y fortaleciendo comunidades locales.
Qué es el turismo regenerativo y por qué España lidera esta tendencia
El turismo regenerativo representa una evolución del concepto de turismo sostenible y se consolida como la principal tendencia del sector para 2025. Mientras el turismo sostenible busca minimizar el impacto negativo en los destinos, el regenerativo tiene como objetivo mejorar activamente el entorno natural y las comunidades locales. Este modelo no solo reduce daños, sino que restaura hábitats, promueve el desarrollo económico local y educa a los viajeros sobre conservación y respeto cultural.
España se ha posicionado como líder global en esta transformación gracias a la Estrategia de Turismo Sostenible España 2030, aprobada por el Gobierno en octubre de 2025. Esta agenda nacional busca transformar el modelo turístico español hacia un crecimiento sostenido que equilibre beneficios económicos, sociales y ambientales. La estrategia cuenta con el respaldo del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Unión Europea, que destina 3.940 millones de euros al turismo sostenible en España a través del Programa Extraordinario de Planes de Sostenibilidad Turística en Destinos.
Los datos confirman el auge de esta tendencia: el 58% de los turistas en 2025 priorizan destinos que promuevan turismo sostenible, mientras que el 44% busca activamente apoyar economías locales. España recibió 8,57 millones de visitantes extranjeros solo en abril de 2025, un 10% más que en 2024, consolidando su liderazgo turístico con un enfoque cada vez más orientado a la sostenibilidad.
Valle del Guadalhorce: corredor verde y potencia en producción ecológica
El Valle del Guadalhorce reúne características excepcionales que lo convierten en territorio ideal para el turismo regenerativo. La comarca actúa como corredor verde estratégico entre espacios naturales protegidos de gran valor: el Parque Nacional Sierra de las Nieves, el Paraje Natural del Desfiladero de los Gaitanes y el Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce, además de varios Lugares de Interés Comunitario en los entornos de los ríos Grande y Fahala.
La producción agrícola ecológica ha experimentado un crecimiento espectacular en la última década. Según datos del Grupo de Desarrollo Rural del Valle del Guadalhorce, la superficie de producción ecológica casi se ha triplicado en diez años. Más del 75% del suelo de la comarca está ocupado por cultivos de hoja perenne como cítricos y olivos, que funcionan como pulmón verde para Málaga capital y la Costa del Sol. La comarca es conocida como “la olla de Málaga” por su gran diversidad de productos cultivados durante todo el año.
Iniciativas como la Cooperativa Guadalhorce Ecológico agrupan a pequeños agricultores que cosechan frutas y verduras cultivadas exclusivamente de forma ecológica con certificación oficial. El Mercado Ecológico Guadalhorce ofrece productos de proximidad que incluyen cítricos, hortalizas de temporada, aguacates, frutos secos, miel, aceite de oliva, pan artesanal y quesos. Estos espacios no solo comercializan productos, sino que organizan talleres y formaciones sobre agricultura ecológica, sostenibilidad y alimentación saludable.
Turismo rural en auge: Málaga lidera Andalucía en ocupación
El turismo rural en la provincia de Málaga vive un momento de máximo esplendor, registrando las cifras más altas de Andalucía. Durante el puente de Todos los Santos de 2025, Málaga alcanzó una ocupación cercana al 70% en alojamientos rurales, muy por encima de la media autonómica del 61% y superando a provincias como Cádiz (59%), Almería (52%) y Huelva (50%). El Valle del Guadalhorce figura entre las zonas más demandadas junto con la Serranía de Ronda, la Axarquía y Antequera.
Los datos del sector revelan que el 39% de los viajeros son españoles, con estancias medias de dos noches, mientras que turistas británicos (20%), alemanes (18%) y holandeses (10%) prolongan sus visitas hasta ocho noches o más. El precio medio por persona y noche se sitúa en 32 euros, consolidando al turismo rural como alternativa económica y sostenible. Un dato especialmente relevante es que el 29% de los turistas internacionales elige el destino rural específicamente para conocer la cultura y tradiciones locales.
Andalucía en su conjunto muestra una evolución muy positiva en turismo rural durante 2025, con incrementos en porcentaje de ocupación, tarifa media diaria y antelación de reserva respecto a 2024. La sostenibilidad ambiental obtiene puntuaciones de 7 sobre 10 entre los viajeros, reforzando el atractivo del turismo rural frente a otras modalidades.
Cómo los visitantes pueden contribuir al modelo regenerativo
Los turistas que visitan el Valle del Guadalhorce tienen múltiples formas de contribuir activamente al modelo regenerativo de la comarca. La más directa, según explica Margarita Jiménez Gómez, coordinadora del área agroalimentaria del GDR del Valle del Guadalhorce, consiste en consumir y solicitar en restaurantes productos locales, ecológicos y de temporada. Este consumo de proximidad apoya directamente a agricultores y productores de la zona.
Existe un creciente número de experiencias turísticas vinculadas a producciones locales, tanto en explotaciones agrícolas como en empresas transformadoras. Los visitantes pueden participar en visitas guiadas a huertas ecológicas como La Huerta de Carmen, asistir a mercados ecológicos semanales donde interactuar directamente con productores, participar en talleres de elaboración artesanal de productos tradicionales, o disfrutar de rutas gastronómicas que conectan con la identidad territorial de los ocho pueblos de la comarca.
Málaga es la provincia andaluza con mayores niveles de consumo de alimentos ecológicos, en parte gracias a la extensa red de mercados ecológicos que se celebran semanalmente. Esta conciencia sobre sostenibilidad ha calado con especial intensidad debido al carácter cosmopolita de la provincia, con gran diversidad de nacionalidades que han contribuido a normalizar el consumo responsable y la lucha contra el cambio climático.

Proyectos y financiación para consolidar el modelo sostenible
El Valle del Guadalhorce cuenta con respaldo institucional y financiación específica para consolidar su modelo de turismo sostenible. El proyecto de cooperación LEADER “Innovación, calidad y sostenibilidad de la oferta turística de Málaga” ha servido como proyecto piloto de innovación turística en ámbito rural, actuando como herramienta de aprendizaje mutuo entre comarcas malagueñas. A través de publicaciones, jornadas, manuales y diagnósticos sectoriales, los Grupos de Acción Local han sentado bases metodológicas para que municipios pequeños asimilen gestión turística moderna adaptada a su escala.
La Estrategia España Turismo 2030 establece 15 metas organizadas en torno a cinco ejes que benefician directamente a territorios como el Valle del Guadalhorce. Entre estas metas destacan: transformar los destinos turísticos españoles mediante gestión colaborativa, potenciar el turismo verde e interior que reduzca emisiones y proteja biodiversidad, fortalecer la cohesión social y el patrimonio cultural, y promover marketing responsable que posicione España como destino sostenible.
El Plan transversal de la estrategia incluye 5 programas, 50 medidas y 148 acciones concretas que involucran a diferentes ministerios y organismos. Por primera vez, los residentes locales se sitúan como destinatarios principales de las políticas turísticas, con el objetivo de conseguir un reparto equitativo de los beneficios del sector y afrontar retos como la despoblación del medio rural. Este enfoque participativo resulta especialmente relevante para comarcas rurales que buscan equilibrar desarrollo turístico con calidad de vida de sus habitantes.
Valle del Guadalhorce como modelo replicable de turismo regenerativo
La combinación de factores que confluyen en el Valle del Guadalhorce lo convierten en caso de estudio para otras comarcas rurales españolas. Su vocación agrícola sostenible, la consolidación de redes de productores ecológicos, su función como corredor verde entre espacios protegidos, y el compromiso institucional con la sostenibilidad configuran un ecosistema favorable para el turismo regenerativo. La comarca demuestra que es posible generar actividad económica turística que simultáneamente preserve el entorno natural, fortalezca la identidad cultural local y mejore la calidad de vida de los residentes.
El modelo del Valle del Guadalhorce se alinea con las prácticas regenerativas que emergen en otras regiones españolas como Asturias, Aragón y Galicia, donde casas rurales y centros ecológicos integran estancias con actividades de reforestación, gestión agroganadera extensiva y reinversión de beneficios en proyectos sociales y ambientales. La diferencia del Valle del Guadalhorce radica en su proximidad estratégica a Málaga capital y la Costa del Sol, lo que le permite captar flujos turísticos importantes sin perder su autenticidad rural.
Los ocho pueblos de la comarca tienen ante sí la oportunidad histórica de posicionarse en la vanguardia del turismo regenerativo español, aprovechando las tendencias del sector, la financiación disponible y el creciente interés de viajeros nacionales e internacionales por experiencias auténticas que generen impacto positivo. El turismo regenerativo no representa únicamente una estrategia de marketing, sino una transformación profunda que puede garantizar la sostenibilidad económica, social y ambiental del territorio a largo plazo.

Juan Antonio Fernández es redactor, aprendiz de fotógrafo y apasionado del marketing digital y del SEO. Redactor y editor en Revista Valle del Guadalhorce, donde cuento la vida de los pueblos de la comarca y ayudo a dar visibilidad a negocios y asociaciones locales. También trabajo como diseñador web y consultor en Diseño Web Coín, acompañando a empresas de la comarca en su camino digital.
