El paraje natural de la Jara se ha convertido en el epicentro de una tensa resistencia social. Con el inicio de los movimientos de tierra y la entrada de maquinaria pesada, la Asociación Valle Natural Río Grande ha alzado la voz para denunciar lo que consideran un proceso de “desertización” irreversible de este enclave rústico del municipio.
Lo que hasta hace unas semanas era un terreno tranquilo, hoy es escenario de excavadoras, camiones y trabajos preparatorios para la instalación de placas solares a gran escala. Y donde antes había silencio, ahora hay protesta organizada.
La responsabilidad local, en el punto de mira
Desde el colectivo son tajantes: aunque existan aprobaciones de estamentos superiores, la última palabra la tiene el Ayuntamiento de Coín. Según denuncian, es el alcalde quien otorga la licencia final que permite a las máquinas actuar en terreno rústico para un uso industrial.
“Si no lo hace (paralizar las obras), será porque no quiere”
afirman desde la asociación, subrayando que la entrada de las máquinas se está realizando “a degüello”, afectando gravemente a los caminos del entorno.
Un proyecto avalado “desde arriba” pero ejecutado sin control local
La asociación insiste en que la existencia de permisos autonómicos o estatales no exime al consistorio de su responsabilidad. Para el colectivo, el Ayuntamiento tiene margen de actuación y capacidad de paralización de las obras mientras no se resuelvan las irregularidades denunciadas, y su inacción se interpreta como una decisión política más que como una imposibilidad legal.
Irregularidades en el terreno
La protesta no solo se dirige al fondo del proyecto fotovoltaico, sino también a la forma en que se está ejecutando.
Se ha denunciado ante la Guardia Civil que las empresas no están utilizando los caminos de acceso previstos en el proyecto original, sino que transitan a través del puente de Carranque, causando destrozos en la zona sin que exista, según la asociación, vigilancia ambiental o institucional sobre las obras.
Los puntos denunciados
- Uso de caminos no autorizados, distintos a los contemplados en el proyecto original.
- Tránsito de maquinaria pesada por el puente de Carranque, con el consiguiente deterioro de la infraestructura.
- Ausencia de vigilancia ambiental durante la ejecución de las obras.
- Falta de control institucional sobre el cumplimiento del proyecto aprobado.
Renovables sí, pero no así
Es importante destacar que la Asociación Valle Natural Río Grande no se posiciona en contra de la transición energética. Su postura es clara: las placas fotovoltaicas deben instalarse en polígonos industriales, tejados vecinales o aparcamientos de centros comerciales, y no en espacios naturales.
Los argumentos ambientales del colectivo
El colectivo defiende que la Jara es un espacio que requiere grandes cantidades de agua y cuya biodiversidad se ve amenazada por la ocupación industrial. Para la asociación, la disyuntiva no es “energía renovable sí o no”, sino dónde se ubica esa energía renovable.
Alternativas propuestas por la asociación
- Polígonos industriales ya urbanizados.
- Tejados de viviendas y edificios vecinales.
- Aparcamientos de centros comerciales.
Calendario de movilizaciones
Para informar a la ciudadanía y sumar apoyos, se han establecido dos puntos de encuentro clave durante el mes de julio:
Puntos de encuentro
- Lunes en la Alameda: mesa informativa durante toda la mañana.
- Viernes alternos: reuniones vecinales en el Puente de Carranque, a las 20:00h (próxima cita el viernes 24).
Cinco años de lucha por un enclave natural
El colectivo, que lleva cinco años luchando por este enclave, hace un llamamiento a la colaboración ciudadana para evitar que el corazón de la Jara se convierta en un mar de cristal y acero.
La asociación insiste en que la movilización vecinal es, a día de hoy, la principal herramienta con la que cuentan para frenar un proceso que consideran irreversible si las obras continúan sin control ni vigilancia.

Redactor, aprendiz de fotógrafo y apasionado del marketing digital y del SEO. Redactor y editor en Revista Valle del Guadalhorce, donde cuento la vida de los pueblos de la comarca y ayudo a dar visibilidad a negocios y asociaciones locales. También trabajo como diseñador web y consultor en Diseño Web Málaga, acompañando a empresas de la comarca en su camino digital.
