La Jara y Río Grande llevan meses en el centro del debate energético del Valle del Guadalhorce. Mientras en Álora las megaplantas de FV Zalea se han retirado tras años de presión municipal y vecinal, en Coín el escenario es el contrario: los macroproyectos Orla Solar I y Orla Solar II avanzan tras la declaración de utilidad pública, con expropiaciones activas, maquinaria pesada entrando en la zona y una Asociación Valle Natural Río Grande que lleva cinco años denunciando lo que llaman un proceso de “desertización” del paraje. En medio de esa polémica, hemos querido entrevistar a Juan “Avión”, vecino de la zona desde siempre, agricultor y una de las caras visibles de la lucha vecinal en la comarca.

Juan, preséntate un poco, para quien no conozca la zona: ¿qué es La Jara para ti? ¿Qué representa este paraje en tu vida y en la de tu familia?

Bueno, soy licenciado en Geografía e Historia, profesor en el IES Los Montecillos de Coín, más conocido por el apodo familiar de Juan “Avión”, toda una saga. Muy vinculado al territorio y a la defensa del mismo y a ello se debe mi intervención en esta entrevista. Podría decir mucho más de mí pero no creo que sea de interés para el lector ni aporte nada especialmente relevante para lo que intento transmitir, aunque sí me gustaría trasladar que me considero un auténtico “maestrillo liendres”, pero con un enfoque positivo y constructivo. Me apasionan muchos temas, tal vez demasiados para profundizar en un detallado y minucioso saber de cada uno de ellos. También responde a mi formación académica, ya que la Geografía (con mayúsculas) es una ciencia interdisciplinar que abarca prácticamente todo lo que nos envuelve.

Abordando ahora la primera cuestión de la entrevista diré que La Jara es uno de los lugares que me han visto crecer, en ella he cogido espárragos, he paseado y he trabajado, puesto que vengo de una familia de agricultores y ganaderos estrechamente ligada a este paraje. Para muestras, varios botones… mi madre se crió en uno de tantos cortijos de La Jara, en El Almendro y uno de mis cuñados, el marido de mi hermana, es conocido por el sobrenombre o apodo de El Jareño ¿qué más representativo que esto? Así que este territorio ha sido y es mi marco geográfico de referencia, tierra de pastos para el ganado de la explotación familiar, lugar de duro trabajo pero también de esparcimiento y disfrute.

La Jara de Coín

Llevas años vinculado a la Mesa por el Agua y al conflicto de Matagallar. ¿Cómo entronca esa lucha con lo que ahora está pasando con las macroplantas fotovoltaicas en La Jara y Río Grande?

Para mí el territorio que nos ha visto crecer y que nos permite desarrollarnos como comunidad es sagrado. Tengo tatuados en la conciencia el patrimonio cultural y el sentido de pertenencia territorial. Me he criado entre vacas y éstas cuando están en el campo desarrollan querencia, que es la tendencia a volver al sitio donde se criaron o se sienten seguros. Así que tengo una marcada querencia por este territorio, nuestro territorio. En última instancia todos estos macroproyectos están imbricados, nos lo venden como maná cuando lo que hacer es hipotecar nuestro presente, ni hablar del futuro. No alcanzo a entender cómo se puede negociar con lo que nos define como pueblo, porque no estamos hablando de pequeñas actuaciones que pasan casi desapercibidas sino de todo lo contrario, de acciones que lo cambian todo bajo la falsa etiqueta de la sostenibilidad. Que engañen a los que se dejen engañar, yo lo tengo muy claro porque hablo desde el conocimiento del territorio y mi experiencia vital.

Tierras de regadío en La Jara

¿Cuándo empezasteis a notar que esto iba en serio? ¿Recuerdas el momento en que dejó de ser un rumor y se convirtió en excavadoras y maquinaria sobre el terreno?

El verano pasado salía a correr y a pasear con mis perros por La Jara y veía que ya comenzaban a realizar sondeos y estudios geotécnicos. Fue la imagen que ratificaba lo que se leía en prensa y lo que la Asociación Valle Natural Río Grande venían comunicando desde hace años. Aunque es cierto que el impulso definitivo a la ejecución de estos proyectos se dio esta pasada primavera, tras el periodo de intensas lluvias del invierno. La Jara está compuesta geológicamente por arcillas expansivas, por bujeo, que con las lluvias se convierten en un auténtico barrizal y que supeditan los movimientos de tierra al verano, justo en el momento en que las arcillas se deshidratan y permiten el trabajo de la maquinaria pesada y de los operarios.

La Asociación Valle Natural Río Grande habla de un proceso de “desertización” de la zona. ¿Compartes ese diagnóstico? ¿Qué está cambiando físicamente en el paisaje?

En primer lugar quiero hacer una aclaración técnica (me sale la vena de geógrafo y docente), la desertización es el proceso natural de formación de desierto o zonas áridas debido a factores climáticos, entre otros. Y la desertificación es la degradación del medio físico causada por la acción del ser humano. Así que tendríamos que hablar de desertificación en todo caso, porque la mano del hombre estaría detrás. A priori se pueden hace estimaciones o comparativas con otros proyectos ya desarrollados pero no lo sabremos hasta pasado un tiempo. Lo que sí es irrefutable es que van a crear una isla de calor, que no es más que un fenómeno térmico por el que ciertas construcciones o elementos, como edificaciones, el asfalto, etc. retienen más el calor que las áreas cubiertas de vegetación. En este caso, han eliminado toda la cubierta vegetal (árboles, arbustos, matorrales, pastizales y cultivos) sustituyéndola por una mar de placas fotovoltaicas de color negro. Los expertos dicen que pueden elevar las temperaturas de 1º a 5º C respecto a los valores normales de referencia.

Otra cosa que veremos en cuanto lleguen las primeras lluvias torrenciales o de cierta intensidad va a ser la enorme pérdida de suelo, es decir, el descomunal proceso erosivo sobre las arcillas desprovistas de toda cubierta vegetal que lo amortigüe. En mis clases de la asignatura de Geografía en segundo de bachillerato suelo mostrar un sencillo experimento para corroborar los beneficios de la vegetación frente a los proceso erosivos y el arrastre y pérdida de suelo por la lluvia. Se trata de coger dos montículos de tierra de idénticas dimensiones, uno cubierto de césped o hierba y el otro sin dicha cubierta. Luego cogemos una regadera de jardín y vertemos el agua sobre los montículos. Sobra comentar el resultado final. No soy geólogo pero a lo largo de mis cincuenta y pico años de edad he visto deslizarse laderas enteras en La Jara, los que los lugareños conocemos como “retieros” porque la tierra parece derretirse como la manteca al calor de la llama.

caminos de La Jara Coín

Se ha denunciado que las empresas están usando caminos no previstos en el proyecto original, incluido el paso por el puente de Carranque, causando destrozos. ¿Qué habéis visto vosotros sobre el terreno?

Entiendo que cuando dices vosotros te refieres a los vecinos, pues como tal te argumento. No conozco los detalles contemplados en el proyecto pero sí que hay infinidad de carriles que antes no estaban, han modificado sustancialmente los que había, dicen que mejorando las dimensiones y modificando incluso el trazado. Lo cierto es que hay al menos un punto en el que el camino lo han sobredimensionado ocupando el cauce del Arroyo de las Piedras y ahí radica el problema porque cuando se produzca una crecida del arroyo se desbordará en este punto, tirando de sabiduría popular, el agua siempre busca su camino.

Tengo mi huerta en el partido de La Capellanía, justo junto al camino que conduce desde el antiguo camino de Alozaina al puente de Carranque que da paso a La Jara. Dicho camino se asfaltó hace unos años con las aportaciones (a partes iguales creo recordar) de las administraciones y de los propios vecinos. Ahora vemos como el tránsito diario de vehículos de gran tonelaje lo han destrozado por completo. Se ha colocado una señal vertical prohibiendo la circulación por este carril de Carranque a vehículos que superen las 18 toneladas. A diario soy testigo del incumplimiento de esta señal. Como tenía mis dudas sobre el peso de estos camiones (tráileres, volquetes doble carro, camiones hormigoneras, góndolas, etc.) pregunté a varios profesionales del sector y todos me confirmaron que dichos vehículos superan, incluso con creces, el umbral de las 18 toneladas.

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Puntualizo que se trata de un camino estrecho que está sometido a un alto flujo de circulación, con los perjuicios y molestias que esto conlleva y que para colmo en nada beneficia a los vecinos y usuarios habituales de esta vía.

puente Río Grande

Uno de los grandes reproches al Ayuntamiento de Coín es que, teniendo margen para paralizar las obras mientras se resuelven las irregularidades denunciadas, no lo ha hecho. ¿Cómo valoras la actuación —o la falta de ella— del consistorio en todo este proceso?

Mi valoración, lógicamente, es subjetiva pero un ayuntamiento debería defender los intereses de sus ciudadanos frente a los de empresas foráneas, debería luchar por el bienestar de muchos contra los beneficios de unos pocos. Y si vemos la callada por respuesta o ponerse de perfil, poco más hay que discernir para quien lea estas líneas. Echo de menos la puesta en práctica de eso que ellos, los políticos, llaman “servidores públicos”.

Zona de la Jara  de Coín

La declaración de utilidad pública ha abierto la puerta a expropiaciones de fincas rústicas. ¿Qué ha supuesto eso para los propietarios y agricultores de la zona, más allá de lo económico?

¡Cuidado! Porque entre los vecinos y propietarios hay de todo y todas las posturas son respetables. Hay vecinos que han apostado decididamente por estos proyectos, puesto que hablamos de tierras de cultivo de secano, algunas de ellas eran un erial por el abandono de la actividad agrícola de sus dueños; el resto son de baja rentabilidad económica, con la salvedad del olivar. Pero por encima de estos propietarios que han priorizado el aspecto económico, entendible desde mi punto de vista, hay otros que anteponen otros valores. Cómo pagar el cortijo que heredaste de tus abuelos, la suerte que trabajaste desde que tienes uso de razón, la haza que amelgaste y sembraste desde la besana, las lomas por las que cazaste, las lindes y majanos en los que buscaste espárragos y tagardinas (tagarninas para un coíno) o el manchón en el que pastaron tus animales. Tiro de un vocabulario propio del vecino pegado a la tierra, del que dije líneas arriba que tiene querencia, porque La Jara es paisaje, es tradición, es cultura, es sentimiento y eso no se puede pagar con dinero.

Insisto, tan respetable es el que sucumbe al beneficio económico como el el que enaltece lo que el dinero no puede compensar. Que no pretendan dividir entre buenos y malos (vecinos), porque el daño viene impulsado desde fuera.

ASAJA Málaga se ha posicionado en contra de estas expropiaciones. ¿Sientes que hay una alianza real entre agricultores, asociaciones vecinales y ayuntamientos, o cada uno está librando su propia batalla por separado?

Desde mi perspectiva percibo que esta lucha es desigual y que además el lado menos favorecido, los habitantes del territorio en sus distintos ámbitos, entiéndanse asociaciones, sindicatos agrarios, ayuntamientos y otros, se defienden de forma un tanto descoordinada y eso beneficia al otro lado. Y una cosa es posicionarse y otra bien distinta presentar batalla. No es lo mismo decir “me opongo” a presentar alegaciones y denuncias ante las autoridades pertinentes. Y desgraciadamente enfrente tenemos a poderosísimos e influyentes fondos de inversión a los que beneficia la falta de un frente común de oposición.

animales domésticos en La Jara

Desde el colectivo Valle Natural Río Grande insisten en que no están en contra de las renovables, sino de dónde se colocan: proponen polígonos industriales, tejados o aparcamientos de centros comerciales. ¿Por qué crees que esa alternativa no se ha impuesto como primera opción?

Recientemente he viajado a Alemania y a Suiza y he tomado buena nota de lo que he visto en relación al tema que nos concierne. En Alemania se localiza el Parque Solar de Witznitz, el mayor de este país y uno de los más grandes de toda Europa, pero no ha contribuido a destruir el territorio, ya que se ubica sobre una antigua mina de carbón a cielo abierto. En Alemania hay una cierta sensibilidad con el impacto paisajístico de estos proyectos; en España el paisaje es secundario, prima la rentabilidad económica a corto plazo.

Por supuesto que tenemos que apostar por energías renovables, pero ya vemos que no a cualquier precio o forma. En Suiza por ejemplo me llamó poderosamente la atención que las naves ganaderas de nueva construcción tienen sus cubiertas laminadas con placas fotovoltaicas, que aíslan térmicamente y además dan rentabilidad económica y autosuficiencia energética a sus propietarios.

En España creo que se anteponen los beneficios de grandes inversores frente al interés general, que paradójicamente es lo que esgrimen para implementar sus proyectos, un interés general que es lesivo para demasiadas personas y su territorio.

ganadería Juan Avión La Jara

Qué me puedes decir de los vecinos y vecinas que han alquilado o han sido expropiados. ¿Estaban bien informados? ¿Han visto una oportunidad para amortizar sus tierras? ¿Realmente esas tierras son productivas como antaño?

Ya hice alusión a estas preguntas con anterioridad, estas tierras fueron el denominado “Granero de Málaga”, pero eso fue antaño. Actualmente los cultivos y usos del suelo han ido mutando. El olivar, más rentable que el cereal y las leguminosas, ha ido ganando presencia. Otras tierras han sido relegadas a meras zonas de pastos para ganado ovino y vacuno fundamentalmente, o bien se han sembrado con cultivos forrajeros. Incluso quedan tierras en barbecho, herencia de unas rotaciones de cultivos previas a la llegada de los fertilizantes industriales.

Lo cierto, es que desde un punto de vista económico la mayoría de estas tierras son poco productivas, pero las administraciones deben velar por la defensa del sector primario, investigando nuevos cultivos en La Jara (girasol, vid, olivo, quinoa, melón, almendro) que incrementen la productividad de estos campos. No olvidemos el otro pilar esencial del medio rural, la ganadería. Unos ganaderos en proceso de envejecimiento, sin relevo generacional y sujetos a mil y una trabas de las administraciones y la economía de mercado, es decir, papeleo, burocracia, fluctuación de la demanda, precios en origen irrisorios y combustible y maquinaria a precio de caviar beluga. Reitero que no debemos culpabilizar al propietario que entra en esta vorágine de las fotovoltaicas, los responsables son las administraciones públicas. Te cito textualmente los objetivos de la Política Agraria Común: “se centran en garantizar la seguridad alimentaria, apoyar una renta justa para agricultores y ganaderos, proteger el medio ambiente frente al cambio climático y dinamizar el desarrollo socioeconómico de las zonas rurales” ¡Qué bonito queda sobre el papel! Otra cosa es la realidad y a la situación actual me remito.

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cereales en La Jara de Coín

En el último pleno sobre la innovación del PGOU para proteger la zona, el representante de Vox, el señor Rivas, hizo una intervención en la que aludía a un vecino “muy combativo” en temas como la Mesa por el Agua o Matagallar que, sin embargo, no protesta por vivir junto a las placas, insinuando que podría deberse a que cobra por el alquiler de tierras heredadas en la zona. ¿Qué tienes que decir al respecto?

No sé si soy yo el aludido porque hay bastantes datos que no concuerdan conmigo, sea como fuere, desde aquí invito al señor Rivas y a todos los miembros de las distintas fuerzas políticas locales a que se vengan a atajar, a encañar y amarrar tomateras, a remangar batatas, a descapotar cacahuetes (avellanaspara los coínos) o segar alfalfa con hocino, que no es más que una hoz y que a algún político le daría urticaria por su simbología ideológica cuando para mí esta herramienta lo único que representa es el pasado de muchos de nuestros mayores, con larguísimas y calurosas jornadas de siega, de sol a sol, con el único refrigerio de un cántaro de agua a la sombra de una gavilla, en esas interminables lomas de La Jara. Porque así, se hace patrimonio, porque estas fueron y son nuestras tradiciones, nuestras señas de identidad, nuestra memoria histórica. Porque se lo debemos a nuestros abuelos y padres y a nuestros hijos y nietos.

En mi familia hay miembros que están a favor de los proyectos y otros como yo, la mayoría, que nos oponemos. Invitado queda el señor Rivas (y los demás) a que con los pies en la tierra y las manos en el astil de la chapulina hagamos territorio, preservemos su identidad y a su gente.

río Grande en La Jara de Coín

Mirando hacia adelante: ¿cómo crees que se podría proteger mejor, de forma real y efectiva, el entorno de Río Grande y La Jara? ¿Qué herramientas legales o urbanísticas creéis que faltan por activar?

Es un tema tan complejo y tan extenso que resulta difícil resumir y concretar en pocas palabras. Existen figuras de protección tanto ambientales como urbanísticas para hacerlo, harina de otro costal es aplicarlas. Existe una propuesta internacional de solicitar ante la UNESCO que los sistemas de regadíos tradicionales sean declarados como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad; en la cuenca de Río Grande tenemos excepcionales muestras de ello. También existe la figura Paisaje Protegido, que se podría aplicar a las tierras de campiña de La Jara, pero insisto que no hay mejor protección que la puesta en valor, el económico y el cultural, deben ir de la mano. La Jara es un paisaje humanizado, de origen antrópico desde hace milenios, sustentado por la numerosa presencia de vestigios prehistóricos, íberos, romanos y medievales.

Haciendo autocrítica: ¿crees que desde los colectivos y asociaciones se está actuando de la mejor manera posible ante esta situación, o hay cosas que cambiarías en la forma de organizar la protesta y la presión institucional?

Voy a ser muy atrevido por mi parte y espero que mis palabras lleguen cargadas de respeto y admiración hacia los que están plantando batalla y dando la cara ante estos proyectos desorbitados y tan lesivos. El problema creo que radica que las caras visibles de estos colectivos muchas veces son personas que vienen de fuera y eso para los lugareños supone un punto de desconfianza. Hay gente que lleva décadas en el territorio pero que por su origen para el vecino de La Jara siempre será el forastero. Y lo triste de ello es que precisamente gente de fuera tenga que hacernos ver y luchar por aquello que nos pertenece.

Al ciudadano de a pie también hay que hablarle con sus palabras, tirar de sus emociones, andar los mismos caminos que él transita, no sé si me explico. Detrás de algunas personas que encabezan la protesta hay mucho desconocimiento sobre el territorio, su gente y sus tradiciones.

No me siento poseedor de ninguna verdad, ni voz autorizada pero como se suele decir eché los dientes por estos lugares y llevo divulgando y defendiendo este territorio desde hace lustros. Para aquellos que quieran saber algo más sobre La Jara y su entorno le dejo el enlace a un reportaje que Canal Coín Televisión realizó sobre este paraje hace ya algo más de 10 años.

En tu opinión, ¿qué es lo que realmente podría ayudar a paralizar estos proyectos a estas alturas, con las obras ya iniciadas? ¿Ves alguna vía todavía abierta?

No nos engañemos, la situación es muy complicada pero no imposible. Se deben agotar todas las vías legales y la presión social es fundamental. Desgraciadamente las administraciones actúan si hay suficiente contestación social. Como coloquialmente se suele decir, el no lo tenemos. Hay que pelearlo, otros colosos ya cayeron (Presa de Cerro Blanco hace 20 años y Vega Mestanza recientemente).

Para cerrar: ¿qué le pedirías concretamente al Ayuntamiento de Coín y a la Junta de Andalucía en este momento?

Un imposible, desgraciadamente el mundo real no funciona así, que defienda el interés general, el de la ciudadanía, el de los vecinos de La Jara y su entorno frente a los intereses de fondos de inversión foráneos.

atardecer en campo de trigo de La Jara

Hay algo que no te haya preguntado y sobre lo que te gustaría hablar relacionado con La Jara y Río Grande.

Estoy convencido de que se me quedan muchas ideas por transmitir y por aclarar, tampoco es el canal que más me seduce porque los textos están sujetos a interpretaciones. Lo que sí me gustaría es invitar a toda persona interesada en conocer el entorno a que se ponga en contacto conmigo. Estaré encantado e ilusionado con mostrar los entresijos de nuestro territorio. Tengo una cantidad ingente de material gráfico sobre La Jara y de itinerarios subidos a un aplicativo de rutas… y muchas ganas de divulgar y dar a conocer lo poco que las máquinas no han arrasado.

Fotos facilitadas por Juan “Avión”. Y aquí podéis ver más fotos de la Jara.

Juan Antonio Fernández - Redactor revista Valle del Guadalhorce

Redactor, aprendiz de fotógrafo y apasionado del marketing digital y del SEO. Redactor y editor en Revista Valle del Guadalhorce, donde cuento la vida de los pueblos de la comarca y ayudo a dar visibilidad a negocios y asociaciones locales. También trabajo como diseñador web y consultor en Diseño Web Málaga, acompañando a empresas de la comarca en su camino digital.