Vecinos y colectivos del entorno de Coín han convocado un picnic familiar en el Pozancón de la Roca de las Tortugas, en el tramo del Río Grande que sube desde el puente de Carranque, como acción pacífica para frenar las obras de macroproyectos fotovoltaicos que ya están transformando el paisaje de La Jara. La cita arranca a las 7:30 horas de este viernes 4 de septiembre y se extiende durante todo el fin de semana y la próxima semana, con el objetivo de mantener presencia continua en una zona donde las máquinas trabajan sin interrupción.
La convocatoria busca convertir la presencia vecinal en un “escudo humano” frente a las maquinaria que, según los organizadores, se encuentran a apenas 50 metros de puntos sensibles del cauce. El llamado es claro: llevar manta, comida y turnarse para que “siempre haya alguien allí”, con especial atención a la protección de dos grandes árboles y una poza con manantial que forman parte del ecosistema del río.
Una acción pacífica frente a las máquinas que ya trabajan en La Jara
La protesta se enmarca en la oposición creciente a los grandes parques fotovoltaicos que se están instalando en la zona conocida como La Jara de Coín, un área de tradición cerealista a pocos kilómetros de la Sierra de las Nieves. Distintos colectivos, entre ellos la Asociación Valle Natural Río Grande, denuncian que las obras ya han comenzado a “pelar” el terreno y advierten de un impacto paisajístico y ambiental que afecta a la comarca del Valle del Guadalhorce.
Los organizadores explican que las máquinas trabajan de forma ininterrumpida y que la presencia vecinal pretende ser un gesto de resistencia pacífica. El mensaje es sencillo: ocupar el espacio con vida, familias y convivencia, y pedir “pacífica y encarecidamente” que se respeten los árboles y la poza con manantial. La idea es que la gente acuda cuando pueda, pero que entre todos se logre una presencia constante a lo largo del día.
Cómo participar y qué se pide a los asistentes
La convocatoria está abierta a familias, vecinos y cualquier persona interesada en la protección del Río Grande. Los organizadores proponen un esquema de turnos para cubrir todo el día y varios días consecutivos:
- Viernes 4 de septiembre: día clave, con las máquinas a unos 50 metros de la zona de la poza.
- Sábado 5 de septiembre: continuidad de la presencia vecinal.
- Toda la semana siguiente: se mantiene la llamada a colaborar en distintos momentos del día.
Se pide a los asistentes:
- Llevar manta y comida para hacer picnic en familia.
- Respetar el entorno natural y no dejar residuos.
- Mantener una actitud pacífica y dialogante frente a las máquinas y operarios.
- Intentar coordinar turnos para que el espacio no quede vacío en ningún momento.
El Río Grande y La Jara en el centro del debate energético
El conflicto por los macroproyectos fotovoltaicos en el entorno de Coín ha ganado visibilidad en las últimas semanas. Distintos medios han recogido la protesta de asociaciones que recurren en los tribunales contra proyectos que, sobre el papel, abarcan cientos de hectáreas y que han sido declarados de utilidad pública. En el caso de La Jara, se habla de una transformación que podría alcanzar alrededor de 400 hectáreas de placas solares en una zona próxima al parque nacional de la Sierra de las Nieves.
Los colectivos denuncian que los proyectos iniciales y los de ejecución no han incorporado todos los condicionantes de la declaración de impacto ambiental y de la autorización administrativa. A finales de junio solicitaron la inspección y paralización urgente de la obra por entender que tampoco se ajusta a lo previsto. Mientras la vía judicial avanza, la movilización social busca frenar en el terreno los efectos inmediatos de las máquinas.
Un debate que trasciende Coín y llega a todo el Valle del Guadalhorce
Aunque el epicentro de las obras se sitúa en La Jara, el impacto se percibe en toda la comarca. Municipios como Alhaurín el Grande, Álora, Pizarra y Cártama aparecen en los mapas de las líneas de evacuación eléctrica asociadas a estos parques. Para muchos vecinos, la pregunta de fondo es cómo compatibilizar la transición energética con la protección del paisaje, la agricultura y los ecosistemas fluviales como el del Río Grande.
La acción del picnic se presenta como una forma de poner rostro y vida a esa preocupación: mostrar que detrás de los mapas y los expedientes hay un río, unos árboles, una poza con manantial y un entorno que forma parte de la identidad del Valle del Guadalhorce.
Próximos pasos: de la protesta en el río a los tribunales
Este fin de semana, la mirada se pone en el Pozancón de la Roca de las Tortugas. Si la convocatoria cuaja, el espacio se llenará de mantas, familias y conversaciones en torno a un mismo objetivo: que las máquinas no avancen sin control y que se salvaguarden los elementos naturales más sensibles del cauce. Al mismo tiempo, la vía judicial sigue abierta, con recursos contra la autorización de los parques y de la línea de evacuación.
El siguiente paso dependerá de dos frentes: la capacidad de los colectivos para mantener una presencia constante en el río y la respuesta de la administración y la promotora a las solicitudes de inspección y paralización. Mientras tanto, la cita del picnic queda fijada como un punto de encuentro para quien quiera sumar su granito de arena a la defensa del Río Grande.

Redactor, aprendiz de fotógrafo y apasionado del marketing digital y del SEO. Redactor y editor en Revista Valle del Guadalhorce, donde cuento la vida de los pueblos de la comarca y ayudo a dar visibilidad a negocios y asociaciones locales. También trabajo como diseñador web y consultor en Diseño Web Málaga, acompañando a empresas de la comarca en su camino digital.
