La aceituna Aloreña de Málaga volvió a ser la gran protagonista de la tarde en Pizarra, en una cita que ya se ha consolidado en el calendario agroalimentario de la provincia. La VIII Gala Premios DOP Aceituna Aloreña de Málaga reunió a productores, instituciones y representantes del sector para poner nombre y apellidos a quienes han contribuido de manera decisiva a situar este producto en el mapa.

En esta edición, el reconocimiento recayó en Alejandro Rosas, Reme Reina y la Diputación de Málaga, tres nombres que, desde ámbitos muy distintos, han empujado en la misma dirección: defender y difundir la singularidad de la única aceituna de mesa española con Denominación de Origen Protegida específica.

Una gala con la Aloreña en el centro

El acto, organizado por el Consejo Regulador de la DOP Aceituna Aloreña de Málaga, se celebró en la tarde del jueves 4 de diciembre en la Casa de la Cultura “Maestro D. Antonio Reina Cobos”, en Pizarra. Hasta allí se desplazaron autoridades, representantes del sector y vecinos de la comarca, en un ambiente que combinó la solemnidad del reconocimiento institucional con el tono cercano de un encuentro entre gente que se conoce de toda la vida. Sobre el escenario, la periodista Arantxa López condujo la gala con ritmo ágil, mientras la artista María Gazares puso la nota musical a una tarde en la que el olivar tradicional tuvo acento malagueño de principio a fin.

El público pudo escuchar, entre otros, al alcalde de Pizarra, Félix Lozano; al presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado; a la directora de la Oficina Comarcal Agraria de Cártama, Isabel Serrano; y al presidente de la DOP Aceituna Aloreña de Málaga, Juan Miguel Gómez. Sus intervenciones coincidieron en una idea: la Aloreña no es solo un producto gastronómico, sino parte del patrimonio cultural y económico de la provincia. Y esa idea, en este caso, no ha dejado de reforzarse con cada nueva edición de la gala.

Los tres reconocimientos clave de la edición

Alejandro Rosas, la memoria histórica de la Aloreña

En la categoría de persona a título individual, el galardón fue para Alejandro Rosas, licenciado en Derecho y gran conocedor de su comarca. Su trabajo de investigación histórica sobre la vinculación de la aceituna Aloreña con su zona de producción fue determinante en el proceso que culminó con el reconocimiento europeo de la Denominación de Origen Protegida. Gracias a esa labor de archivo, de búsqueda paciente en documentos y testimonios, se pudieron aportar pruebas sólidas de que esta aceituna lleva siglos ligada a estos pueblos y a su forma de vida.

La distinción reconoce, por tanto, algo más que un currículum: pone en valor el tiempo dedicado a rescatar historias, contratos, referencias agrarias y menciones antiguas que ayudaron a demostrar que la Aloreña no es una moda reciente, sino un cultivo con profundas raíces. Cabe destacar que, en un contexto en el que muchas figuras de calidad se apoyan en el marketing, disponer de una base documental sólida marca la diferencia y aporta credibilidad ante administraciones y consumidores.

Reme Reina, la cocina malagueña como altavoz

El apartado de restauración recayó en Reme Reina, bloguera y apasionada de la cocina malagueña que ha convertido la Aloreña en invitada habitual de sus recetas. Su trabajo, muy ligado a la divulgación gastronómica en medios digitales y redes sociales, ha ayudado a acercar este producto al público general, especialmente a quienes descubren la provincia a través de la pantalla antes de hacerlo en persona. En sus propuestas culinarias, la aceituna aparece no solo como aperitivo, sino integrada en platos que muestran su versatilidad.

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Reme Reina participa con frecuencia en actividades impulsadas por la Denominación de Origen, desde showcookings hasta jornadas divulgativas, y utiliza sus canales personales para difundir las bondades de esta aceituna. Lo que significa que su influencia va más allá de la mera presencia en una carta o un menú: genera comunidad, conversación y curiosidad en torno al producto. En un momento en el que el relato gastronómico pesa tanto como el propio plato, este tipo de perfiles se ha vuelto imprescindible para conectar tradición y nuevas audiencias.

Diputación de Málaga, un respaldo institucional continuado

En el apartado de entidad reconocida, el premio fue para la Diputación de Málaga, cuya relación con la DOP Aceituna Aloreña de Málaga viene de lejos. La institución provincial ha apoyado desde los inicios el desarrollo y la promoción del sector, tanto a través de la marca “Sabor a Málaga” como mediante proyectos específicos centrados en la aceituna de mesa. Ese respaldo se ha traducido en acciones de promoción, presencia en ferias nacionales e internacionales, jornadas técnicas y campañas de difusión dirigidas tanto a profesionales como a consumidores.

En esta edición, el reconocimiento subraya ese compromiso sostenido en el tiempo. Las autoridades han reaccionado rápido, por ejemplo, a la necesidad de reforzar el posicionamiento de la Aloreña en un mercado cada vez más competitivo, combinando apoyo económico y visibilidad institucional. La apuesta no se limita a lo gastronómico: también pone el foco en los valores medioambientales, culturales y de paisaje asociados al olivar de la zona, clave para fijar población y mantener un modelo agrario tradicional.

La poesía como hilo conductor: “Aceituna que Rima, Aloreña que Inspira”

La gala incluyó además un guiño especial a la creatividad con la entrega de premios del concurso de poesía “Aceituna que Rima, Aloreña que Inspira”. Durante el acto se recitaron e interpretaron los poemas ganadores, en una combinación poco habitual pero muy celebrada de literatura, música y producto local. El primer premio fue para “Aloreña, corazón del olivar”, firmado por Bárbara Mena, de Torrelavega (Cantabria), una muestra de cómo la aceituna malagueña ha traspasado ya fronteras provinciales y autonómicas.

El segundo premio recayó en “Majestuosa”, de Ana María López, de Ponferrada (León), mientras que los terceros galardones se repartieron entre “Aloreña, Herencia de Tierra y Sol”, de Manuel Mejías, de Prado del Rey (Cádiz), y “Verde tesoro verde”, de José Barquero, de Badajoz. En este caso, el jurado valoró la relación con el tema, la calidad literaria y la originalidad de las propuestas. La escena dejó una imagen poco frecuente: la aceituna de mesa convertida en inspiración poética para autores de varios puntos de España.

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Un acto que refuerza la proyección de la DOP Aceituna Aloreña

La DOP Aceituna Aloreña de Málaga ha logrado, con el paso de los años, consolidar esta gala como un espacio de reconocimiento y, al mismo tiempo, de reivindicación. Cada edición sirve para recordar que detrás de un tarro de aceitunas hay agricultores, industrias, técnicos, cocineros, divulgadores y administraciones que trabajan en cadena. El Consejo Regulador insiste en que el éxito de la denominación se apoya precisamente en esa suma de esfuerzos, desde la recogida manual hasta la presencia en mercados internacionales.

El acto contó con la colaboración del Ayuntamiento de Pizarra, la Consejería de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural de la Junta de Andalucía, la marca Gusto del Sur y la Caja Rural de Granada, además del apoyo económico de la Diputación y Sabor a Málaga. Todo ello dibuja un ecosistema institucional y privado que entiende la Aloreña como un producto estratégico. La pregunta que queda en el aire, casi como reflexión final, es evidente: ¿hasta dónde puede llegar una aceituna que ha sabido combinar tradición, calidad certificada y una cuidada construcción de marca?

Lo que sí parece claro es que la VIII Gala Premios DOP Aceituna Aloreña de Málaga ha vuelto a demostrar que la provincia cuenta con ejemplos concretos de cómo un producto local, bien gestionado y protegido, puede convertirse en seña de identidad y motor económico. Y en esa historia, nombres como Alejandro Rosas, Reme Reina y la Diputación ocupan ya un lugar destacado en el capítulo de agradecimientos colectivos.

Juan Antonio Fernández - Redactor revista Valle del Guadalhorce

Redactor, aprendiz de fotógrafo y apasionado del marketing digital y del SEO. Redactor y editor en Revista Valle del Guadalhorce, donde cuento la vida de los pueblos de la comarca y ayudo a dar visibilidad a negocios y asociaciones locales. También trabajo como diseñador web y consultor en Diseño Web Málaga, acompañando a empresas de la comarca en su camino digital.